A menudo mis amistades me preguntan cómo organizo mis viajes cuando tengo que cruzar media Europa para volver a casa o para recibir a amigos que vienen desde Alemania. Maguncia (Mainz) es mi base en Renania, pero Gandía es ese refugio donde el sol y el mar nos esperan siempre con los brazos abiertos.
Conectar estas dos ciudades es más que un simple traslado; es una pequeña aventura que he perfeccionado con el tiempo y que hoy quiero compartir con vosotros.
He aprendido que la clave de un buen viaje no es solo el destino, sino cómo llegamos a él. Por eso, he recopilado mi experiencia personal para que vuestra logística sea impecable, ya sea que busquéis la rapidez del avión, la libertad de la carretera o la calma del tren.
El punto de partida: Salir de Maguncia con buen pie
Lo primero que aprendí viviendo en Maguncia es que nuestra ubicación es privilegiada. Antes de decidir cómo viajar, siempre miro hacia mi conexión principal: el Aeropuerto de Frankfurt (FRA). Está tan cerca que, para mí, es como si fuera el aeropuerto de la ciudad.
Para llegar desde el centro de Maguncia a la terminal, siempre utilizo el tren regional (S-Bahn S8). En apenas 25 o 30 minutos estoy en la terminal 1. Es cómodo, puntual y me evita el estrés de los atascos. Si viajáis con mucho equipaje como suelo hacer yo, esta conexión ferroviaria es vuestra mejor aliada para empezar el viaje sin agobios.
La opción más rápida: El puente aéreo entre el Rin y Valencia
Si lo que buscáis es aprovechar cada minuto bajo el sol de Gandía, el avión es el camino más directo. Yo suelo organizar esta ruta aprovechando que desde Frankfurt hay vuelos frecuentes a Valencia (VLC) y a Alicante (ALC).
Mi recomendación personal es volar siempre a Valencia; está más cerca de nuestro destino final y la conexión es mucho más sencilla.
Una vez que aterrizo en el aeropuerto de Valencia, el trayecto a Gandía me resulta sencillísimo. Tomo el metro hasta la estación de tren de Valencia-Nord y allí cojo el tren de cercanías que, en una hora exacta, me deja en el corazón de Gandía. Es un trayecto que disfruto mucho, viendo el paisaje de los campos de naranjos y siembras de arroz que nos va dando la bienvenida.
El gran viaje por carretera: Mi ruta favorita para los amantes del volante
Hay veces en las que prefiero la libertad de tener mi propio coche para moverme. Si decidís conducir desde Maguncia hasta Gandía, preparaos para un viaje de unos 1.700 kilómetros. Es una ruta larga, pero cruzar Francia de norte a sur tiene una magia especial si os gusta la carretera.
Mi itinerario habitual baja hacia Mulhouse para entrar en territorio francés, cruza Lyon y sigue el valle del Ródano hasta Perpiñán. Entrar en España por La Jonquera siempre me da un vuelco al corazón; es el momento en que siento que el Mediterráneo ya está ahí mismo.
Desde la frontera, solo hay que seguir la autopista AP-7. Aunque se puede hacer en unas 16 horas de conducción, yo siempre recomiendo hacer una parada intermedia para disfrutar del camino y no llegar agotados.

Aparcar en Gandía
Una vez que lleguéis a Gandía, el aparcamiento puede ser un reto, especialmente cerca de la playa o el centro histórico. Mi consejo personal es que busquéis los parkings públicos como el del Prado o el de la Plaza Tirant si vais al centro, o que optéis por las zonas de estacionamiento disuasorio en las afueras si vuestro alojamiento no incluye plaza.
Aparcar con cabeza os ahorrará vueltas innecesarias y os permitirá empezar a disfrutar de la peña desde el primer minuto.
La alternativa sobre raíles: Cruzando fronteras en tren
Para quienes disfrutáis del «slow travel» o queréis evitar los aeropuertos, el tren tiene un encanto que me fascina. He hecho este trayecto alguna vez y es muy gratificante. La ruta lógica empieza en la estación central de Maguncia hacia París en un tren de alta velocidad.
Tras un pequeño trasbordo en París, tomo el tren que baja hasta Barcelona Sants y de ahí conecto con el Euromed hacia Valencia.
Es un viaje largo, pero ver cómo cambia el paisaje desde mi ventanilla, desde los bosques alemanes hasta los acantilados franceses y las playas españolas, es una experiencia que recomiendo vivir al menos una vez en la vida.
Consejos de mi propia experiencia para vuestra logística
Después de tantas idas y venidas, he recopilado algunos trucos que os facilitarán las cosas. El primero es la antelación: tanto si voláis como si vais en tren, los precios varían muchísimo.
En Alemania, el buscador de la Deutsche Bahn funciona de maravilla incluso para trayectos internacionales.
Si venís en coche, recordad que los peajes franceses son frecuentes; yo siempre llevo el dispositivo de telepeaje para no tener que parar. Y lo más importante: independientemente de cómo vengáis, hacedlo con ganas de disfrutar.
Gandía nos espera con su historia, su gastronomía y ese ambiente que tanto nos gusta compartir en la peña. ¡Nos vemos pronto bajo el sol valenciano!



